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| “Ellos llaman chaqueteo al hecho de hablar con fuerza, por detrás de la chaqueta, a una persona que va en ascenso” |
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Como sabemos la chaqueta es una prenda exterior de vestir, con mangas, que se ajusta al cuerpo y pasa poco de la cintura. Esa es la definición que, con respecto a esta expresión, ofrecen los diccionarios de mayor credibilidad, incluyendo, al de la Academia de la Lengua. Por su parte el término chaquetear es tratado por el Diccionario de la Real Academia de la Lengua como “Huir ante el enemigo o acobardarse ante una dificultad”. El Diccionario Larousse dice que chaquetear es “tener miedo, volverse atrás. Mudar de opinión. Huir, Escapar”. Al respecto de la palabra chaquetero el diccionario de la Lengua Española, que edita la Real Academia, apunta: “Que chaquetea, que cambia de opinión o de partido por conveniencia personal”. El de la Larousse se limita a señalar: “acción y efecto de chaquetear”. El tema viene a cuento por el hecho de que hace algunos años tuvimos que ser testigos de excepción de una amena plática sostenida por dos virtuosas figuras barahoneras: Casandra Damirón y Abraham Hazoury (Nócin). Ellos recordaban situaciones anecdóticas que se suscitaron en Barahona, en aquellos momentos de mocedades, años dorados. Llegó el momento de hablar de la necesidad de la integración y de la unidad de los barahoneros, como manera de alcanzar logros colectivos e impulsar el desarrollo social que tanto anhelaban. La conversación se tornó muy seria y desapareció la carga de amenidad con que había iniciado, llegaron a la conclusión de que era preciso trabajar concentradamente en cambiar la cultura de mucha de nuestra gente, para que intensificaran entre sí los lazos de confraternidad y solidaridad. El doctor Hazoury habló que había que dejar atrás el “chaqueteo”. Ahí mismo se produjo la pregunta obligada ¿El chaqueteo, doctor? --Sí, -aclaró rápidamenteen Sudamérica hay una acepción de esta palabra que aplica para este caso. El ocurrente doctor Hazoury, agregó: -- Ellos llaman chaqueteo al hecho de halar con fuerza, por detrás de la chaqueta, a una persona que va en ascenso, con ello se evita que alcance una meta mayor que la generalmente se consigue. Luego este filántropo nuestro ilustró su afirmación señalando que, contrario a la gente de otros lugares que cuando advierten que uno de los suyos tiene determinadas condiciones lo aúpan y lo sostienen entre todos para que llegue y alcance una meta superior, entre nosotros el esfuerzo se orienta en sentido contrario, terminamos tumbándolo! Nosotros hemos comprobado que ciertamente en nuestro pueblo se establece exitosamente cualquiera, ya nacional o ya extranjero, no importa, empero es difícil que a un nativo, de manera sincera y de verdad, se le reconozca éxito; sin que pueda soltarse, como fiera, la baja pasión y la infamia. Cómo olvidar aquel triste capítulo rodado en el escenario del central azucarero barahonero, contra el entonces administrador nativo Ramón Matos y otros compueblanos como don David Nin, a quienes la maledicencia les llevó a la cárcel. En cambio, nada ocurrió cuando administradores de la empresa, uno tras otro, la depredaron. Ellos tuvieron que pagar el precio de ser nuestros, sobre ellos cayó el inevitable efecto destructor del “chaqueteo barahonero”.
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